Si quiere el panorama completo, lo explicamos todo aquí: la presentación de 120 minutos, qué es y qué pasa si dice que no.
Ahí sí cambia la tarifa. Y conviene no confundir ese caso con el de no comprar, que es otra cosa y no tiene ninguna consecuencia.
Son las dos preguntas que más se hacen y casi siempre se mezclan. Van separadas.
Si asisten los dos y no compran
No pasa nada. La estancia sigue igual, con las mismas noches y las mismas condiciones con las que la reservaron.
El hotel no les está vendiendo una estancia condicionada a que compren. Les pidió dos horas de su atención, y ese trato se cumplió cuando se sentaron a escuchar. Lo que decidan después es su riesgo comercial, no el de ustedes.
Si no asisten, o si va solo uno
Aquí es distinto. El resort puede pedirles que cubran la diferencia hasta la tarifa pública de esas noches, o reservarse el derecho sobre la continuidad de la estancia.
El descuento estaba condicionado a la presentación. Sin ella, el hospedaje vuelve a costar lo que cuesta.
Dicho en corto: **asistir es obligatorio y condiciona la tarifa; comprar es decisión suya y no afecta nada.**
Por qué tienen que ir los dos
Porque la membresía se contrata a nombre de ambos titulares. La información tiene que llegarles a los dos al mismo tiempo, y las dudas de los dos tienen que quedar resueltas.
Por eso no funciona que vaya uno y le cuente al otro. No es rigidez del hotel: es que la decisión, si llega, la toman juntos.
Qué hacer si uno de los dos no va a poder
Dígalo antes de reservar, no al llegar. Hay margen para reagendar dentro del mismo viaje si se avisa a tiempo, y ninguno si se avisa el día de la cita.
Ese es el error que sale caro: no es no poder ir, es no avisar.
Qué preguntar antes de reservar
Si la estancia cambia en caso de no comprar. Qué se cobra exactamente si no asisten. Quiénes deben asistir. Si se puede reagendar dentro del mismo viaje y con cuánta anticipación.
Cualquier vendedor serio contesta eso por escrito y antes de que usted pague.