Si quiere el panorama completo, lo explicamos todo aquí: la presentación de 120 minutos, qué es y qué pasa si dice que no.
Casi nunca significa que el niño no cueste nada. Significa que no paga hospedaje.
Es una diferencia importante y hay que aclararla antes de comparar dos ofertas, porque el mismo par de palabras esconde condiciones muy distintas según quién lo anuncie.
La edad es donde está la letra chica
Aquí es donde dos paquetes que parecen iguales dejan de serlo.
Hay ofertas donde «niños gratis» aplica hasta los 5 años. Otras hasta los 6. Otras hasta los 12. La frase del anuncio es la misma; el alcance no.
Si su hijo tiene 8 años, esa diferencia decide si la promoción le sirve o no. Y normalmente el dato no está en la imagen del anuncio, sino en los términos.
Antes de comparar precios, compare edades. Dos paquetes con el mismo número en pesos pueden ser ofertas completamente distintas para su familia.
Cuántos menores entran
También cambia. Lo habitual es un máximo de dos menores por habitación, porque la ocupación del cuarto tiene un límite físico.
Si van con tres hijos, pregúntelo antes de reservar. La respuesta suele ser que se necesita una habitación adicional, y eso cambia el costo del viaje.
De 13 años en adelante
En la mayoría de los paquetes, un hijo de 13 años ya cuenta como adulto o paga un costo adicional. No es arbitrario: a esa edad el consumo en un plan todo incluido se parece al de un adulto.
Pregúntelo con la edad exacta que su hijo va a tener el día del viaje, no la que tiene hoy. Un cumpleaños entre la reserva y la llegada cambia la tarifa.
Qué preguntar antes de reservar
Hasta qué edad aplica sin costo. Cuántos menores entran por habitación. Qué pasa con los de 13 en adelante. Si el menor paga algo aparte, como impuestos o alimentos. Y qué edad se toma en cuenta, la del día de la reserva o la del día del viaje.
Cinco preguntas, y las cinco deberían contestarse por escrito antes de que usted pague.
Por qué insistimos en esto
Porque la mayoría de los reclamos por paquetes de playa no nacen de un engaño, sino de una suposición. La familia leyó «niños gratis», supuso que cubría a sus dos hijos, y uno de ellos tenía 9 años en una oferta que llegaba hasta los 6.
Nadie mintió. Simplemente nadie preguntó, y el dato estaba donde casi nadie lee.